Articulos sueltos

EL CORTO VERANO DE SUS SENORÍAS

Mucho antes de que las kilométricas caravanas de automóviles, cargados de maletas e ilusiones, iniciaran la tradicional y agónica operación salida estival, ya sabíamos que este año las vacaciones no serían como las de siempre. Cierto que la gente se amontona en la arena y los chiringuitos; que la tele emite más basura que el resto del año; que nuestro bar favorito echa la persiana dos de semanas. Vamos, lo habitual de todos los veranos desde que llegaron el seiscientos y el bikini.

Pero lo que no se detiene, por más que el calor (el caloret, que diría nuestra más entrañable ex) apriete, es el curso político; con independencia de que los parlamentos se tomen su par de meses de merecido descanso. Una cosa es que no haya sesiones y otra muy distinta que los políticos renuncien a todo un agosto de ruedas de prensa, entrevistas y peleas internas.

Y es que la vida política no está tan tranquila como para tirarse a la piscina o la playa. La mala digestión que han provocado en algunas sedes centrales los resultados del 24M, la inminencia de las elecciones catalanas y las próximas generales aconsejan a cualquier futurible cargo público estar lo más cerca posible de un micro o una cámara. Lo que se diga o haga es lo de menos; lo que cuentan son las veces que sales en los medios.

Los del PP no salen de un susto y ya tienen otro encima. Por si no fuera suficiente con los innumerables casos de corrupción, que más que salpicar ya diluvian sobre el partido de la gaviota, la vuelven a cagar tanto si se resisten a retirar a sus caras más gastadas, como cuando eligen a los nuevos cargos. ¡Mira que premiar con lo de París a Wert! ¡Y la reunión con Rato! ¿No les quedaba nadie con peor imagen que los ungidos en Cataluña o Valencia?

El PSOE tampoco quiere aprovecharse del desastre de sus rivales y, sin cerrar las heridas de Andalucía, se autoinmola en Madrid, otro de sus históricos bastiones, abriendo una imprevisible crisis al cargarse al televisivo Carmona a las pocas semanas de entrar en el ayuntamiento de la capital.

De IU, que también tiene su calvario en la comunidad madrileña, lo más destacable es la bipolaridad de sus máximos responsables. A estas alturas, todavía no saben si apostar fuerte por sus propias siglas o buscar la forma de chupar rueda de las listas triunfadoras en las municipales.

Ciudadanos, la vieja derecha con cara juvenil, no las tiene todas consigo. Rivera aporta su tirón, no se lo vamos a negar, pero es una pena que no se pueda clonar para no correr riesgos con sus inoportunos fichajes.

Nos queda Podemos, la gran esperanza blanca de la izquierda ilustrada y del mundillo de la cultura que desertaron años ha del PSOE, aunque no de la socialdemocracia. Desde luego que el partido de Iglesias y sus doctos colaboradores ha perdido fuelle y respaldo de sus bases, pero cuenta con su capacidad para seguir seduciendo y con los medios; unos lo apoyan sin tapujos y otros le atacan con tanto virulencia como torpeza, con lo que acaban favoreciendo al pablismo.

Con UPyD tan hundida como la propia IU, lo único que se puede pronosticar es unas elecciones entre cuatro y un gobierno de dos. Tampoco es un gran revulsivo para superar el trauma postvacional.

Antonio Pérez Collado

cuervo76
Tira en el nº 76 de la Revista al Margen
En los últimos tiempos estamos asistiendo a la proliferación de nuevas formas de un pensamiento que podríamos catalogar de neomítico. No se trata de la creación de nuevas sagas de héroes y dioses –operación que queda relegada a  videojuegos, comics y películas de consumo rápido- sino a la introducción de ciertos conceptos que pretenden explicar el mundo desde una irracionalidad revestida de apariencia racional.   
En este contexto, la última moto inservible que pretenden vendernos es la de la sostenibilidad. De un tiempo a esta parte, para que pueda ser deglutido y digerido, todo ha de ser sostenible: un progreso sostenible, una economía sostenible, una ecología sostenible, una sostenibilidad sostenible... ¿Pero qué demonios querrán decir en realidad con la dichosa palabreja? ¡Vaya usted a saber! Lo que sí que parece claro es que se presenta como el último invento para dorar la píldora narcótica que nos tienen destinada.
Leer más:El insostenible mito de la sostenibilidad, Editorial del nº75 de la Revista al Margen
Artículo publicado en: Revista al Margen 76, de Invierno de 2010-11
Cautivar la mirada, diferir lo abierto. Dos consecuencias que se extraen del fenómeno “pantalla” y que desembocan en otra más genérica: hurtar experiencia Arrojado a la celda en que se ha convertido nuestro entorno y nuestra propia casa, el hombre es apartado cada vez más de la intemperie, de cuyo peligro había sacado siempre su fuerza y su valor, poniendo en juego su instinto de conservación.
Esa vida, irreducible incluso en su aparente indefensión al paroxismo “civilizador”, a pesar de las oscuras tentativas seudo-humanitarias por salvaguardarla (como a un tigre o a un flamenco en el circo o en el zoo), es la vida del hombre con voluntad de actualizarse en su enlace con lo que late en la profundidad del exterior. ¿No se dan, en éste, las condiciones unificadoras para una renovación de las relaciones con lo sensible? ¿No se expone el hombre ahí a su propia reanunciación en la dura armonía? Este trato del hombre con lo elemental es lo que la sociedad capitalista no está dispuesta a admitir. Ni a que pueda darse una celebración del lujo de su pobreza. Porque no admite que pueda festejarse un ritual de lo inconsumible; porque no reconoce ninguna zona boscosa de la existencia. Por lo tanto, no puede permitirse que quede rastro alguno de sombra, a la que odia tanto como a la luz. Asimismo, no puede aceptar la soberanía que las constituye, ni que se renueven conforme a un orden vital indisociable, conformado por un ciclo que rompe el encadenamiento lineal ya que se funda en el accidente cósmico, en el accidente telúrico, en lo que da relieve a la noche y al día y les otorga su belleza depresionante: esos profundos accidentes del tiempo que hacen visible su agitada interioridad. (1)
Leer más:Hacer cautiva la mirada, diferir lo abierto, de Eugenio Castro
María Santana Fernández. Revista al Margen. Ya Freud había insistido con frecuencia en que la risa tenía inestimables propiedades a la hora de conseguir el equilibrio homeostático de nuestra caótica psique. La obsesión utilitaria freudiana, según la cual cada una de las conductas del ser humano cumple un papel específico en el entramado psíquico sin dejar un hueco a la arbitrariedad de la naturaleza, insiste en que el humor es un mecanismo de liberación de miedos y tensiones. De tal modo que cada uno de nosotros tiene la posibilidad de emplear la purificadora risa a modo de sucedáneo erótico que nos descargue de la angustia. Esta risa, según la teoría freudiana, es sana y recomendable, a pesar de andar surgiendo de conexiones viciadas y oscuras del subconsciente, de crueldades y perversiones inconfesadas las cuales están dirigidas paradójicamente a nuestros seres más cercanos y queridos.
Leer más:El humor: azotando al progreso hasta que gima

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